viernes, 30 de noviembre de 2007

MeMe... que?

Después de ver con incertidumbre como esto de la MeMe se iba extendiendo como la pólvora por los blogs de los bollohogares y pensar que me podría realmente escapar... llega LeCaprice y me pasa el testigo... y esto es como una carrera de fondo... hay que correrla con todo el equipo que si no nos descalifican a todas, no?... Bueno, allá voy:

- Me gusta mucho y necesito escuchar música todos los días con mis cascos, con los tradicionales, los de mosca, con la música lo más alta posible... es mi antídoto infalible para el estrés.
- Lo admito, sé que no es bueno, pero no voy a cambiarlo: bebo mucho café y tengo exceso de cafeína en mis venas... así voy de dispará normalmente... vamos, que me pinchan y la sangre en vez de roja sale tostá.
- Necesito llevar siempre calcetines porque cuando los pies se me enfrían me da por toser, con una tos seca muy característica que me dice que toso porque tengo los pies frios.
- Tengo una memoria muy rara, con una manera de seleccionar archivos que no entiendo: me puedo acordar de multitud de detalles anecdóticos e insignificantes (como que Kate Winslet en Titanic se llamaba Rose Dewitt Bucater...) pero luego no soy capaz de recordar detalles de algunos momentos especiales de mi vida que me encantaría tener almacenados al milímetro.
- Para escribir en el ordenador tengo que quitarme el reloj... me molesta... hace años me lo quitaba hasta para tomar apuntes en clase... y lo acabé perdiendo... así que me limito y solo me lo quito estando en casa... por si las moscas.
- Escribo muy rápido y soy muy rápida cogiendo apuntes y además apunto hasta los estornudos de los profes (es un decir)... con lo cual acabo siendo la fuente de consulta obligada de mis compañeros antes de los exámenes... y la mayoría acaba estudiando de mis apuntes... y mi fama se extiende como la pólvora y hasta me piden apuntes los de cursos superiores... y esto último me resulta más que flipante.
- Tengo debilidad por los libros... ya he empezado a almacenarlos en vertical.
- En el maletero de mi coche puedes encontrar de todo... hasta un miniextintor... y claro, eso da para muchas coñas... pero yo lo encuentro útil, por si acaso...

Y paso el testigo... a quien lo quiera coger...

:-) va de sonrisas radiantes

Camino de clase a eso de las 09:10... si, llego tarde, lo sé, pero es que se acerca el final del trimestre y voy notando el cansancio acumulado y me va costando un poco más levantarme de la cama por las mañanas... música alta para despertarme mientras tanto...

Parada en un semáforo con una cara muy matinal, mezcla del sueño irritante que aun se empeña en quedarse alojado un ratito más y mezcla de concentración-distracción (en el muñeco verde... a ver si cambia... este semáforo siempre me pilla en rojo... mira que hora es!) y noto entonces que alguien me mira, una personita pequeña que pasa caminando por la acera... me fijo y le veo... un niño abrigadito con un gorrito verde y la cartera a la espalda, con sus manitas metidas en los bolsillos protegiéndose del frio, camino del cole... y una sonrisa radiante, preciosa... me ha atrapado por completo y no he podido por menos que mirarle también y pasar del estúpido muñeco verde y dibujarle una sonrisa taaaaan amplia como la que el niño me estaba dedicando...

Unimos esto ahora a la canción que estaba sonando... Turn... Travis... y al comienzo del estribillo que tanto me gusta que me dice mientras le sonrío a ese principito tan encantador: I want to sing, to sing my song, I want to live in a world where I belong... momentazo emotivo sin duda...

Datos accesorios que me he dado cuenta que no tenían ninguna estúpida importancia, ninguna... el principito de la sonrisa encantadora era árabe y su madre le acompañaba con un pañuelo en la cabeza y miraba a su vez a su niño, sonriendo también al mirarle a él... una cadena de sonrisas producida en un momento... y lo bonito que es sonreir... y que te sonrían, si... y todas las sonrisas al fin y al cabo, sea de la raza que seas, son absolutamente iguales e indudablemente valiosas.

Indudablemente.

miércoles, 28 de noviembre de 2007

... bueno, solas... y la mayoría de las veces al revés!! (y viene del post anterior)

Mi gozo en un pozo: pum, pam, pum... requetepum... puuuum!... así de estrepitosa sonó la caída... seguro que alguien la tubo que oir... si os pareció un trueno ya os digo que fui yo a eso de las 18:00h del martes... lo ideal sería poder dibujarme a mi misma, ojiplática, esto es, con los ojos como platos... de postre, soperos y llanos, todos juntos... así de abiertos, estáticos y blancos se me quedaron los ojillos cuando a la princesita, después de unos cuantos días implicadas las dos en el coqueteo, los mensajes juguetones y las muchas llamadas perdidas se le ocurrió decirme un dato... un pequeeeño dato... un pequeñíííííííííísimo dato (ínfimo, muy ínfimo) que se había guardado cuidadosamente hasta ese momento: que está con alguien!

Me lo dice por el messenger y yo que me quedo toda perpleja y estupefacta (actaaa... actaaa... hasta se detuvo la actividad en mi cerebro y las palabras sonaron en eco)... más rota que un puzzle de mil piezas... flipando en colores nunca mejor dicho, vamos... y por suerte no es una rotura con contenido, no es profunda... que al fin y al cabo solo han sido unos cuantos días pero... joer... qué rotura de esquemas! Y yo que ya me veía cantándole a la princesita a la luz de la luna y todas esas imágenes chorras que se nos ocurren a las mujeres... y no, tania no!... despierta!... que eres demasiado peliculera tu!

Después del anonadamiento inicial seguimos hablando mucho y la verdad, no me puedo enfadar con ella... Está muy metida dentro del armario y por eso no se había atrevido a decirme nada hasta que ha encontrado el momento adecuado... aunque joer, podrías habérmelo dicho antes, le he dicho un par de veces!... La verdad es que me recuerda a mi hace algún tiempo y no se lo puedo reprochar... que salir del armario es muy difícil.

Su situación es complicada porque además mantiene una relación a distancia... a muuuucha distancia... y yo que ahora me encuentro en la dicotomía extraña, entre las ganas de seguir siendo su "amiga" y la advertencia que me he hecho a mi misma unas 100 veces en menos de 24h: ni de coña me meto en medio de una relación... otra vez... buf... porque últimamente sin querer acabo siempre igual!!!

Y hasta aquí lo acontecido de momento en mi segundo lío de faldas, que mirándolo así hasta me hace gracia pensarlo... habrá que mirarlo desde la perspectiva del humor... mejor será... pero bueno, que se le va a hacer, la vida es así y la princesita dice además que quiere seguir siendo mi amiga... y que le siga haciendo caso... manda Huevos diría el señor Trillo... manda Ovarios voy a decir yo!

Así que después de haberle tirado la caña, los tejos, los trastos y todo artilugio aplicable al caso que me iba encontrando por el camino, me paro en seco y lo recojo todo... y le digo: bueno chica, estaba a punto de desplegar mis armas de mujer, te las has perdido... y ella pregunta curiosa: a si? y cuales eran?... y yo le digo: de eso nada guapísima... que guardadas se quedan.

martes, 27 de noviembre de 2007

Las cosas vienen solas...

Pues eso, que vienen solas y no cuando una quiere que vengan... de hecho aquella a la que yo definía como la chica de las patatas era buscada y por eso no cuajó... pero ahora ha venido sola... si, si... apareció la princesita de golpe y porrazo, sin esperarla, apareció y ahora digo bien contenta que las cosas vienen solas y no hay que buscarlas y que esas cosas, las que vienen solas, son muy buenas porque hace que una abra los ojos como platos y se emocione por lo nuevo, por lo que ha llegado y por lo que parece que vaya a venir.

En esto que llegaba yo el sábado al trabajo asqueada, porque ese día a mi no me tocaba trabajar, había hecho un cambio con una compañera y encima había salido perdiendo y lo sabía, así que iba todavía con menos ganas al trabajo. Y como las cosas parece que no pasan por casualidad (es verdad, todo pasa por algo... dice la canción), al llegar allí la sorpresa... ella. Ella era una chica que había estado ya trabajando hacía un par de meses y me había gustado bastante. Yo no estaba en ese momento fuera del armario ni centrada emocionalmente como para plantearme nada con nadie... Se fué y se me borró de la cabeza sin que hubiera pasado de ser una chica con la que me llevaba de coña y me gustaba bastante... hasta el sábado... hasta que llego y me la encuentro allí sonriente y diciéndome: sabía que te ibas a alegrar de verme... y vaya si me alegré... y en eso que pensé ahora si, ahora es la mía, ahora no me quedo callada, ahora me tiro a la piscina y que tenga lo que tenga que pasar!

Así que llevo unos días sacando mi parte más coqueta y tirándole eso que llaman la caña, porque si se vuelve a ir os aseguro que me arrepentiré mucho más que antes por volver a tenerla cerca y no aprovechar ni siquiera la oportunidad de decirle nada... hasta ahora solo puede decir que la cosa parece que marcha... que parece que nos vamos implicando poco a poco... que me gusta mucho y además es una chica muy extrovertida con la que siempre que hablo (incluso llevando meses sin verla) parece que nos hayamos visto el día anterior... hay bastante buen rollo y eso es muy importante.

Y ahora vuelta a las sonrisas furtivas y a las palabras robadas... vuelta a las llamadas perdidas, de esas que te hacen sentir que hay alguien que se está acordando de ti... vuelta a los mensajes y al como estás? y al, qué tal te está llendo el día?... vuelta a pensar en alguien... vuelta a tener la sensación de que están pensando en ti... vuelta a imaginar cosas bonitas, palabras, frases... vuelta a la ilusión y a las ganas de ilusionarse y vuelta a darle vueltas... y a ver, ya se verá con los días... ya se verá.

P.D.: Nota continuadora del post del anillo antiestrés del día 22 de noviembre... lo he perdido... soy un desastre... creo que estará en el maremagnum de mi habitación donde el caos existente expresa mi falta de tiempo material de mi día a día... así que hoy me toca hacer limpieza y encontrarlo para devolvérselo a su dueña... que falta de vergüenza tania!!!... y mis pobres pulgares vuelven a sentirse atacados... pobres... tengo que encontrar ese anillo!

sábado, 24 de noviembre de 2007

ERA necesario

Había escuchado muchas veces la misma frase y no la había acabado de entender. Supongo que es una de esas cosas de la vida, una de esas lecciones, que no basta con saber de ellas para que puedas aplicarlas, sino que hay que vivir esas situaciones para poder encajar cada una de las palabras que conforman la frase "a veces es necesario estar sola" dentro del puzzle ese de la vida que cada una tiene que montarse con esmero para conseguir ver la imagen final con claridad.

- Es necesario estar sola cuando te das cuenta de que cediste demasiado, mucho más de lo que hubieses tenido que ceder, mucho más de lo políticamente correcto y lo humánamente racional.

- Es necesario estar sola cuando tienes que encontrarte de nuevo a ti misma, volver a encauzarte en lo que fuiste, en la persona primordial que existía antes de que se modificase a fuerza de cincel y bisturí para ser de esa determinada manera que su otra supuesta mitad quería observar cada día.

- Es necesario estar sola para aplicar ese verbo que tanto me gusta: redireccionar. Redireccionar implica un cambio de dirección sin dejar de andar, añadir kilometros al bagaje emocional que nos coloca con fuerza sobre la superficie terrenal... redireccionando, observar un nuevo punto, afinar la brújula y comenzar el nuevo ritmo... hacia algo mejor, mucho mejor.

Si, el estar sola es a veces necesario, demasiado necesario diría yo. Porque las personas no pueden empezar nuevas relaciones cuando aun se sienten quejumbrosas de sus propias frustraciones. Es impagable que te sonrían, que te dibujen una sonrisa natural, de esas que salen del alma y que no se fuerzan, de esas que te dicen: te sonrío a ti y a tus ocurrencias y a tus palabras. Y parafraseando a Shakespeare si pienso y luego existo, provocando una sonrisa soy, existo y estoy, por mi misma y por nadie más en este mundo.

Es impagable darte cuenta que eres mucho más que una ex. No tiene precio entender que queda tanto por recorrer que en realidad no tiene sentido mirar para atrás constantemente. Que eres una y a partir de esa unicidad tiene que venir lo demás. Pensar egoistamente y comprender eso que me dijo hace poco una buena amiga: lo más importante que tenemos somos nosotros mismos... y a partir de ahí, añado yo ahora, viene el resto.

Y a disfrutar el fin de semana.

jueves, 22 de noviembre de 2007

Indultados... de momento

Soy de naturaleza nerviosa. Yo no suelo notarlo aunque lo sé de sobras, entre otras cosas porque la gente me lo dice constantemente, aunque la traducción de todo esto la veo cada día en el aspecto de mis manos. De sobras es conocida la manía de mucha gente de morderse las uñas y acabar con todo milímetro mordible de ellas. Yo me dedico a otra variante de debastación de mis dedos, los padrastros. Supongo que tendemos a realizar algún tipo de acto compulsivo, nos demos cuenta o no... yo a veces me doy cuenta y otras no, pero el día entero me lo paso en una guerra constante no solo con los padrastros, sino hasta con los hermanastros y el resto de familia política de mis manos... y los peores parados de mis diez dedos son mis pulgares... los pobres están hechos polvo... de vez en cuando intento ponerme tiritas por eso de no atacármelos por unas horitas, pero esa había sido hasta ahora una solución poco efectiva.

Imaginaos en todo caso el pésimo aspecto que a veces muestran mis dedillos, llenitos de cortecillos minúsculos... hasta el punto que alguna que otra persona me ha preguntado alguna vez si me había pasado algo... y yo solo puedo decir con cara de circunstancias que son el estrés y los nervios... que lo hago sin querer.

Esta mañana una compañera de clase me ha traído la solución: un anillo antiestrés... y no, para las que lo habéis pensado no es nada sexual... se trata de un anillo que va colocado en un pulgar (izquierdo o derecho, según preferencias) y que consta de dos aros superpuestos. La cuestión es que uno de ellos es móvil y con el dedo índide y pulgar lo puedes accionar, haciendo que de vueltas constantemente sobre sí mismo. El mecanismo en sí parece simple pero... funciona.

Llevo todo el día con el anillo, gira que te gira y la verdad es que puedo decir que llevo al menos desde esta mañana sin molestar a mis pulgares, que se encuentran regenerándose de sus últimos ataques... indultados por un tiempecito de su constante condena. Espero que funcione y que no sea una solución pasajera... al menos es un artilugio entretenido y estético... ya se verá... Parace al menos una solución interesante... así que si alguien tiene el mismo problemilla aquí tenéis algo que probar...

miércoles, 21 de noviembre de 2007

El pedal del freno

Hace cosa de una semana vi una película que ahora mismo está en el cine "La habitación de Fermat". Desde entonces me ha venido unas cuantas veces ya a la cabeza un diálogo de esa película que en su momento me hizo pensar bastante y al que no he dejado de darle alguna que otra vuelta cuando vuelve a rondarle a mis neuronas.

El fragmento en sí trata de la explicación de un atropello en el que uno de los personajes se había visto implicado unos meses antes y en el que había muerto la chica a la que había atropellado. El chico explicaba que estando en una fiesta de trabajo se había ofrecido voluntario para ir a buscar al aeropuerto a un alto directivo que había acabado llegando más tarde de lo esperado, ya de noche, cuando todos estaban en esa fiesta. De camino al coche el chico había pisado una cagada de perro. De esto se dio cuenta al cabo de unos diez minutos cuando, harto ya de oler a mierda dentro del coche, se dio cuenta que el olor provenía justamente de su pie derecho. En esto que ante el miedo a quedar mal delante de ese alto directivo al que iba a recoger se le ocurrió quitarse el zapato y dejarlo guardado en la guantera y en esto que con cuidado se enfrasca en la tarea de quitárselo y se dispone a guardarlo cuando de pronto y estando algo despistado por ese cometido se le cruza una chica joven andando que le parece ha aparecido de la nada. En esa fracción de segunda, sigue explicando el personaje, entre que la divisa y siente el impulso de reaccionar, justo en el momento en que va a accionar el pedal del freno se da cuenta de algo en lo que antes no había pensado... que el pedal ya está manchado de mierda. Y mientras piensa en eso, por no pisar el freno unas milésimas de segundo antes en que se da cuenta de que si lo hace su pie se llenará de mierda, ya se ha hecho demasiado tarde y el atropello se convierte en un accidente mortal.

Este diálogo sinceramente me dejó bastante pensativa, por un lado por lo estúpido del tema y por otro por lo real y posible que me resultó. Y es que en realidad cuantas veces las personas, queriendo o sin querer, anteponen sus principios más egoistas y más primitivos ante situaciones que sin duda requerían una actuación menos visceral. Y extrapolando el caso del pedal lleno de mierda cualquiera puede acordarse de alguna que otra historia donde las personas que han cometido por ejemplo un atropello se han dado a la fuga. O muchas otras que cuando han visto un accidente en la autopista no han parado, quien sabe porque razón. O incluso aquellas en las que alguien se cae a escasos metros, por ejemplo una persona mayor, y no reaccionan esperando a que otro lo haga en su lugar. O algún que otro taxista que se ha cuidado de no coger a alguien herido por no mancharse la tapicería, quizá.

Mejor no pensarlo, lo egoistamente descuidados que pueden o podemos llegar a ser en realidad los seres humanos. Mejor no. Que en realidad nunca sabemos como podemos llegar a reaccionar en un momento dado de crisis.

martes, 20 de noviembre de 2007

Despejando dudas, incógnitas y otras variantes

Normalmente, hasta ahora, no me había parado a pensar detenidamente en la imagen específica que los heteros pueden tener de las lesbianas. Hasta ahora mi preocupación básica era el hecho de salir del armario y que me aceptasen aquellos que tengo más cerca. Ahora, una vez superada la primera parada del trayecto, me he dado cuenta que me enfrento a un nuevo reto, si lo puedo llamar así y es el de "defender" mis principios ante todos aquellos que viéndome ya manifestar mis verdaderas ideas se quedan con las ganas de saber, llamémosle por curiosidad, un poco más de mis porques.

La mayoría de las personas para las que he salido del armario son chicas a excepción de un chico del trabajo, con el que paso bastantes horas y al que le tengo mucha confianza. No hace mucho que lo he conocido pero es muy buena persona y super legal y me dio por contárselo un día y la verdad, no me arrepiento de ello. Pero... es un chico... y como tal tiene unas ideas muy propias de chico, de esas que la sociedad te inculca de pequeñito... que el otro día puso en común conmigo en lo que podríamos llamar una sesión de sinceridad en la que le despejé ciertas dudas, incógnitas y otros malentendidos varios que el podía tener de las lesbianas.

Entre las diferentes preguntas que me hizo estaba el si era verdad eso de que en una pareja de mujeres una tenía que hacer necesariamente de hombre. Pero lo que me sorprendió más en todo esto fue que me contase que una conocida suya, lesbiana, le contase en una ocasión que con su pareja ella hacía de hombre!! Yo ante esto intenté hacerle ver que toda esa idea de que una de las dos tiene que hacer de hombre no es más que una transferencia de roles de la sociedad patriarcal, donde supuestamente una pareja correcta es la que contiene un elemento masculino y otro femenino. También le dije que no entendía demasiado la postura de esa lesbiana, la verdad.

Otra de sus dudas principales era de si yo me sentía un hombre o me sentía plenamente mujer. Evidentemente le dije que estaba muyyyy orgullosa de lo que era, de ser mujer y haber elegido el camino que he elegido, de mi feminidad y mis puntos de vista femeninos y de ser por supuesto y hasta el día en que me muera un pedazo de feminista declarada! Le dije también que las lesbianas no tienen porque querer ser hombres, que eso desde luego es otra cosa completamente diferente. También le dije que desde luego no hay un perfil único de lesbiana en este mundo, sino tantos como perfiles de heteros pueden haber, pero que por lo que a mi respectaba ser lesbiana no me robaba un ápice de mi condición femenina... es más, la enriquece si cabe.

Luego también me preguntó, con bastante insistencia por cierto, si yo estaba segura segura de verdad de que me gustaban las mujeres y de si no me sentía un poquito atraída por algún hombre en algún momento determinado. Claro está le dije que por supuesto estaba segura al 100% de mi sexualidad y que no era solo un asunto corporal, sino que tener relaciones con mujeres te aporta muchísimos matices que nunca podrías tener con un hombre.

La verdad es que me gustó mucho tener esa conversación con mi compañero. Por un lado porque sentí que supe defender bastante bien mi condición y que el además quedó conforme con todo lo que le dije. Desde luego estoy segura que en su fuero interno hay una parte que sigue pensando de una manera machista que en una relación de dos mujeres tiene que faltar algo por narices. Almenos yo me quedo tranquila de haber defendido bien el honor de las mías y haber realizado una sesión de psicoanálisis que me sirvió para afianzarme, aun más, en mis propias convicciones.

Ahora me quedo con la sensación de que esto me va a pasar muchas veces a lo largo de mi vida y de cuantos deben ir por ahí teniendo todavía ese tipo de ideas tan retrogradas y tan descaradamente alejadas de la realidad.

lunes, 19 de noviembre de 2007

Es lo que tiene el crecer...

Cuando tengo uno de esos días en que voy de estrés hasta las cejas y en que me siento idiotamente encadenada a mis propias obligaciones me da por pensar en una idea muy infantil y muy inocente... en lo bien que estábamos siendo niñas pequeñas... Si, ya sé, la infancia es solo una estación y es ley de vida crecer y madurar y hacerte mayor y todas esas cosas, pero no os gustaría a veces, solo por un momento, regresar a esa época tan especial... Unas horitas así sin preocupaciones, ni angustias, ni ralladas, ni problemas de adultos...

Aquella era sin duda una época especial donde las máximas preocupaciones podían constar de no salirte de la raya en el dibujo que hacías en clase, en aprenderte los días de la semana en orden, en ver los dibujos animados que más te gustaban y jugar con tus amigos en el patio del cole y en casa con todos esos juguetes que se te iban acumulando en la habitación año tras año. Recuerdo tener además muchísimos y de toda clase, tanto muñecas como scalextrics... siempre tuve juguetes de todo tipo. Si, esa niña ya pasó y ha ido creciendo, pero en serio que a veces daría lo que fuera por quitarme de encima algunos quebraderos de cabeza durate unas poquitas horas.

Y luego pienso en los años que están por venir. En que algún día tendré que comprarme una casa, si es que puedo hacerlo o pongamos pagar un alquiler mensual... que al paso que vamos tienen pinta de ser demasiado elevados... Facturas y más facturas y trabajo y más trabajo y tiene pinta de que, si no ocurre algo así como que me toque la lotería y sea supermuchimillonaria, me quedan muchos años más de estrés y quebraderos de cabeza por pasar y muchos más obstáculos que superar.

Pensando en todo esto me viene una idea que siempre he tenido muy clara y es que espero no perder en la vida esa parte de mi que sigue siendo un poco niña. Y por eso no entiendo a la gente que entiende su edad adulta como un abandono completo de la inmadurez. Ser madura todas las horas del día es bastante agotador. A mi me gusta tener esa parte de niña a flor de piel y emocionarme tontamente con muchas cosas. Y creo que la inmadurez no es para nada incompatible con la edad adulta (en su justa medida claro está). La gente que se empeña en ser demasiado madura es aburrida o al menos así lo entiendo yo... yo prefiero saber ser madura cuando toca e inmadura cuando me apetece que ya hay demasiadas cargas en esta vida como para no permitirme sacar a la niña que llevo dentro cuando le apatece aparecer.

domingo, 18 de noviembre de 2007

Se fueeee, se fueeee...

Y no es la letra de ninguna canción de Laura Pausini, no... es lo que ha hecho el puñetero documento de Word en el que he estado trabajando durante una hora y media! Y ahora si, todas juntas y a coro! Pensad en la melodía de la canción de la Pausini y cantad conmigo! Se fueee se fueee y ahora me tiro deee los pelos... se fueee y mi sangre s'ha convertiiiido en hieloooo... se fueee y me dejó con cara deee pringadaaaaa... se fueee y la razón no la seeeeeee!!!!

Y seguimos:
Si existe el Gates se va a acordar de miiii, aunque seee, que entre él y yo el cielo tiene solo nubes negraaas, le rogareee, le buscareee, lo juro le encontraré... y me caragareeee en su madreeee.

Me cago en Bill Gates y en el windows y en el word y en mi desastroso Acer que hace cosas raras cuando menos me lo espero. Me cago en el trabajo y en el rato de inspiración desperdiciado. Me cago en la hora y media que podría haber ocupado en algo útil. Me cago en tanto apretar Ctrl+G que al final no ha servido de nada... y me cago en tó lo que se menea!

P.D.: Perdón si he herido alguna sensibilidad...
P.D.2: Perdóname, Laura (Pausini) por destrozar tu preciosa canción...
P.D.3: Entendedme hermanas... entendedme... ha sido un golpe muy fuerte y aun estoy en estado de shock.

sábado, 17 de noviembre de 2007

Como la canción de Paulina

Hay una situación, de entre tantas otras, que me llama bastante la atención cuando la observo. Justamente esos momentos en que te cruzas con alguna pareja (sea hetero u homo) en algún lugar determinado y te das cuenta de que hay algo que falla y no funciona... como cuando te los puedes encontrar sentados a tu lado en algún restaurante y ninguno de los dos se está mirando... y cruzan palabras sueltas con la esperanza de enlazarlas en una larga conversación que luego acaba siendo más breve de lo que se esperaba... y prefieren mirar al infinito como si mirando a los de lejos se encotrarán más a gusto o menos incómodos que mirando justamente a quien tienen más cerca.

Hoy en el trabajo me ha pasado algo de este estilo. Me he encontrado con una pareja y por no hacerles salir y volver a entrar en la sala de cine (porque siempre hay gente que entra antes de que acabe la sesión anteriooooor!) les he dicho que se esperasen en la misma sala mientras limpiaba las cuatro palomitas chorras que la gente había tirado al suelo...

La pareja se ha apoyado en una de las paredes mientras tanto y para mi sorpresa, aunque no parecían enfadados, durante al menos los cinco minutos que yo he estado allí con ellos no se han dirigido ni una sola mirada y mucho menos una sola palabra. Miraban ambos al infinito sin mirarse a ellos mismos, perdidos incómodamente en sus pensamientos conscientes o no, quien sabe, de que algo no funcionaba entre ellos... o en todo caso demostrándome sin querer una teoría que se me viene haciendo cada vez más clara con el tiempo y es que las cosas se ven a veces mucho mejor en la distancia (emocional, espacial y temporal... según el caso) y con una objetividad mayor. Porque si eso era oficialmente una pareja, emocionalmente estaban en las mismísimas antípodas. Parecían dos autómatas. Serios. Mudos. Comiendo ella palomitas. Bebiendo él de un vaso de cocacola. Y nada más.

A mi ver ese tipo de episodios me causa una sensación muy rara, por estar viendo algo que ellos no son capaces de ver... porque cuando escasean las palabras, las miradas, los gestos y todos los pequeños acentos que dan forma a la complicidad establecida en una pareja que cabe esperar? A veces las personas somos duras de entendederas y preferimos cerrar los ojos en vez de abrirlos y mirar para ver un poco más nítidamente las cosas. En realidad no voy a decir que a mi no me pasase algo similar. En realidad no puedo decir que no haya sido en algún momento como esa pareja en el cine. Seguramente si. Quizá por eso me llaman tanto la atención ese tipo de situaciones y quizá por eso les dedico un poco más de atención... no por ser cotilla... sino porque de tan claras las verdades asustan hasta a una misma... quizá para que todo eso que vemos cada día, aunque sea casualmente y por un breve espacio de tiempo, sirva un poquito más de lección para nuestros yos futuros.

Y justo ahora mismo lo que me viene a la cabeza es la letra de esa conocida canción de Paulina Rubio que tanto me viene al pelo: ni una sola palabra, ni besos ni miradas apasionadas, ni rastro de los besos que antes me dabas hasta el amanecer...o... oo... ooooooooooooo!

Y buen fin de semanaaaa!!!!

jueves, 15 de noviembre de 2007

El puñetero billete de 50 euros

Era tarde y ya estaba cansada. Tengo un horario de trabajo un poco raro y mis días festivos son los miércoles y los jueves... por esa razón los martes son tremendos, por las mañanas a clase y por las tardes al curro. Por eso me parece el peor día de la semana, como si fueran los más largos de todos y las horas pasaran mucho más despacio... y esa sensación se acentúa a medida se acerca la noche.

Y en esto que estaba yo el martes a eso de las 22:00 en el trabajo y se me acercan 2 parejas, chico-chica, pidiendo 4 entradas para ver una película. Eran mulatos, supongo que Brasileños o algo así, no acabé de situarlos... me pagaron con un billete de 50 euros y me dediqué a realizar la misma operación mecánica de siempre... dejar el billete debajo de la luz ultravioleta mientras devuelvo el cambio antes de dar las entradas...

En esto que cuando voy a devolver el cambio el billete no está donde lo he dejado y veo que uno de los chicos, mientras ríe con su novia y la otra pareja, se está metiendo la mano en el bolsillo derecho de la chaqueta... y yo que dudo un instante y le digo muy amablemente si por favor puede volver a dejar el billete en su sitio... yo estoy cansada y justamente lo que menos me apetece es un momento así... pongo cara de borde pero intentando no pasarme de la ralla (que la educación hay que conservarla siempre... aunque a ti no te la demuestren)... El chico que me mira con cara de sorpresa mientras deja de sonreir, y me dice que él no ha cogido nada... Se saca la mano del bolsillo y sale disparado el envoltorio transparente de un caramelo mientras se saca apresurada el forro del mismo bolsillo para demostrar que no hay nada más. Las dos chicas miran con cara de cuadro observando la situación... yo empiezo a incomodarme y le digo: seguro?... y él que me dice: no será ese?... sigo la dirección de su dedo y si... era ese... ese billete que con el viento se había volado y había caído en mi mesa de manera que se confundía con otros papeles... le pido disculpas y le digo que tiene razón... pero la pata ya estaba metida hasta el mismísimo fondo!

Después cuando ya se estaban llendo, comentando sin duda la situación y poniéndome de mil colores me sentí enormemente mal por diferentes razones. No sólo por el incidente en sí, porque algo así siempre resulta desagradable para ambas partes... no sólo porque me había comportado como una idiota y la pata la había metido yo y había acusado a alguien sin pararme a pensar en todas las posibilidades... lo cual merecía una buena bronca si a ellos se les hubiera ocurrido defenderse como es debido y yo no hubiera tenido más remedio que claudicar y pedir mil veces perdón... no era solo por lo anterior, sino que sobretodo era por el hecho de que siendo ellos mulatos e immigrantes el episodio se entremezcló con otros aspectos pasando a catalogarse de un hecho racista... y eso fue lo que menos me gustó.

No me considero racista aunque eso todo el mundo lo dice, lo seas o no lo seas. Si es cierto que todos somos, en mayor o menor grado y según las situaciones, un poco racistas. Y esa situación a mi me dejó de super racista cuando no tenía nada que ver con eso. De hecho hubiera actuado igual con personas que no fuesen immigrantes y de hecho los estaba tratando con la misma naturalidad con que trato a otros clientes... desde luego la experiencia me dice que justamente los que se comportan peor o te sacan de tus casillas no tienen porque venir de fuera ni mucho menos... eso no tiene que ver absolutamente nada... la raza o el color de tu piel no te cataloga como buena o mala persona no... eso va con cada uno.

Así que el martes me fui a casa con una extraña sensación de incomodidad conmigo misma... y la enseñanza que se me viene con todo esto en sí es que tengo que ser menos impulsiva y pararme a pensar las cosas un poco más... solo un poquito más... el suficiente poco para no cometer errores garrafales como el del dichoso billetito de 50 euros y no montar numeritos que ridiculicen a un grupo de chicos que solo vinieron al cine a pasar un buen rato y nada más.

Mea culpa.

miércoles, 14 de noviembre de 2007

Continuación del post anterior...

Nota informativa, colgada por todo mi barrio, en cartel formato DIN A-3 y con letras en rojo chillón:
ATENCIÓN:
SE HA DETECTADO LA PRESENCIA
DE JABALÍES EN ESTA ZONA.
SE RECOMIENDA NO ACERCARSE
A ESTOS ANIMALES
NI DARLES DE COMER.
Y digo yo , quién narices le da de comer a los jabalíes!!!!!!!!! Por Dios, que luego soy yo la que se los encuentra cuando en la madrugada vuelven a deambular hambrientos por estos lares!!!!!!! Es que los humanos a veces somos tontos!!!!! Que un jabalí no es un perro ni necesita un amo que los alimente!!!!!! Que ellos ya saben hacerlo solitos!!!!!

La madrugada, el aparcamiento y yo...

Dado que soy de origen humilde y no nací en una familia adinerada, hace tiempo que advertí que el hecho de trabajar y tener un sueldo a fin de mes (o sueldecillo, mejor dicho, ya que ni me puedo considerar mileurista) no iba a ser el remedio de todos mis males económicos ni me iba a proporcionar todo aquello que pudiese necesitar o incluso todo de lo que se me pudise en un momento dado encaprichar... esto me proporciona una ecuación bastante frustrante donde el fin (el dinero) justifica los medios (el trabajo) pero no me justifica la pérdida de tiempo (mi vida) porque al fin y al cabo siempre nos acabamos privando de algo... es decir, que trabajamos para vivir pero en realidad nunca podemos vivir como queremos, o esperábamos cuando nos imaginábamos a nosotras mismas hace años pensando cuentístamente en un supuesto yo futuro.

Por esta misma razón hice el esfuerzo de comprarme un coche, porque ya tocaba... pero no puedo hacer ni el esfuerzo de alquilar una plaza de parquing, porque no llegaba. Y ya no se resume tanto a un capricho sino a una necesidad porque cuando llego de trabajar entre semana, tarde, bastante tarde, hacia la 1 de la madrugada... no encuentro aparcamiento ni a la de tres, por lo que no tengo más remedio que aparcar en la quinta leche, o lo que es lo mismo, donde menos iluminación y rastro de vida humana hay...

El lugar en cuestión es como la última calle de mi barriada y está casi, o prácticamente, en la montaña... porque vivo más o menos cerca de ella... Hasta hace cuestión de un mes mi máxima preocupación era tener que bajarme del coche e ir hasta la puerta de mi casa (pongamos cinco minutos) traspasando una carretera que va más o menos por montaña en la oscuridad de la madrugada con farolas que se van fundiendo a mi paso cual película de miedo, de lo hechas polvo que están... con la desconfianza que la situación en sí conlleva de "véte tu a saber a quien me puedo encontrar yo por aquí, joder"... Pero desde hace un par de semanas mi preocupación ya no se centra tanto en los posibles malos malotes agazapados en la oscuridad, sino en algo mucho más mundano, gracioso y estúpido si lo piensas fríamente y son ni más ni menos que... los jabalíes!!

Resulta que de madrugada bajan de la montaña y les encanta deambular por donde yo tengo que pasar. Ello conlleva que en la oscuridad aunque puedo olerlos (que por cierto huelen a cerdo) no puedo verlos y que por tanto me asustan bastante cuando se mueven. Aunque lo más correcto sería decir que nos asustamos mútuamente... yo los debo asustar llendo escopeteada hacia mi casa y ellos a mi cada vez que emiten un gruñido de cerdo y se mueven bruscamente dándome la sensación de que vienen hacia a mi... con lo cual acabo por salir corriendo por si acaso...

Y yo que ya voy planeando mis estrategias por si acaso alguna vez alguno de esos jabalíes le da por tomarme por un blanco atractivo o más bien por un bocado apetitoso y se lanza a la carrera contra mi... para intentar incarme un diente... que es eso justamente lo que hacen cuando se sienten amenazados! El plan es subirse corriendo de un salto no mortal a alguno de los muchos coches que hay aparacados a lado y lado de dicha carretera... puede ser que acabe abollando al supuesto coche pero como el fin vuelve a justificar los medios me vería obligada a dejar una nota al dueño o dueña del coche en la que le pondría algo así: perdona... un jabalí me quiso atacar anoche y ante la inminencia de ver en peligro mi integridad física no tube más remedio que saltar sobre tu coche... llámame y si eso lo arreglamos.

martes, 13 de noviembre de 2007

Coleccionismos

Ay que ver la de cosas extrañas que la gente puede llegar a coleccionar. Pero la pregunta sería: por qué coleccionamos? Por qué tendemos a acumular algo de una misma cosa, como si almacenando mucho material de algo llegáramos a conseguir alguna meta importante? Coleccionamos por algún afán de codicia extraño en cada uno? O solo lo hacemos por tener algo propio, muy propio y muy particular?

He coleccionado tonterias varias a lo largo de mi vida que con el tiempo fui olvidando. Coleccionismos de quita y pon que vienen y se marchan como las modas y te dejan el recuerdo gracioso de ti misma interesada por acumular mucho de eso, como si de un grandísimo tesoro se tratase.

De los coleccionismos así tontos que me pueden venir a la cabeza estaría el típico de las famosas cartas de olor (arsenal que toda chica de mi clase tenía en su carpea en EGB y que todas nos esmerábamos en cambiar cuando las teniamos repes para así poder tener muchas más... ay que ver...).

Otro coleccionismo un poco posterior sería la época en que me dio por coleccionar tooooodos los números que salían de cierta revistilla adolescente que no quiero ni nombrar porque no entiendo como podía yo leer material de tan dudosa calidad... jeje...

La verdad es que echando la vista atrás reconozco que mis coleccionismos no fueron tampoco tan extravagantes ni extraños... para tendencias extrañas (y hasta repugnantes si nos ponemos) me viene a la cabeza así de pronto una que me causó mucho mucho impacto y que se me quedó grabada en el subconsciente de las barbaridades: una persona que salió en televisión (no recuerdo si hombre o mujer) enseñando orgullosa como coleccionaba sus propias uñas cortadas, de los pies y de las manos, en una cajita donde almacenaba muuuuuchas de ellas acumuladas durante años... juro que no me lo invento y que es totalmente cierto... y bueno, realmente es de libro, muy normal no es la verdad... asqueroso en realidad... pero bueno, el respeto es el respeto y no seremos nosotras quien lo faltemos... y si no se lo preguntáis a ZP que de eso entiende mogollón

De mis actuales colecciones puedo destacar básicamente dos, una es muy típica y la otra un poquito más especialicada (un poco frikada para algunos). En primer lugar colecciono puntos de libro... me encantan y tengo muchísimos... solo que luego me da pena usarlos y solo utilizo los menos bonitos porque los más delicados los dejo guardados... me encanta coleccionarlos porque es como tener pequeños trocitos de arte. Lo segundo que colecciono tiene una palabra específica y se remite a la notafilia. La notafilia es, ni más ni menos, que el coleccionismo de billetes antiguos. Antiguo papel moneda fuera de circulación... es un mundo muy amplio y en el que se pueden mover cantidades brutales de pasta... yo me conformo con ser una coleccionista a pequeña escala y tener mis pequeños tesoritos bien guardados, por eso de la revalorización del poco a poco...

Pero de coleccionismos el mundo está lleno y hay tantos como personas así que os invito a que expliquéis, si os apetece, algunos de los vuestros, por eso de compartir, que siempre está bien.

Saludos y gracias a todas por vuestros comentarios y el rato que os podáis pasar leyendo mis variados desvarios emocionales!

Muchas gracias!!

domingo, 11 de noviembre de 2007

Misterios... sin resolver

Reconozco que en mi vida, como en la de todas las personas (o al menos en la gran mayoría) hay una lista de misterios sin resolver, esas cosas que nos gustaría mucho mucho mucho conocer. Entre algunos de esos misterios estaría el típico de saber si hay "extraterrestres" y que forma podrían tener, ver resueltas algunas que otras leyendas populares y algunos más personales como saber si realmente podré ver acabada la Sagrada Familia o entender porque la ley de Murphy siempre tiene en el 99% de los casos la posibilidad de cumplirse... bueno, cosas varias.

De entre todos los misterios sin resolver de mi vida hay uno en especial que me tiene bastante intrigada. Es un misterio que me viene persiguiendo ya algún tiempo, desde que entrase en el mundo de Internet, la tarifa plana y el emule. Desde que descubrí las lezmovies y todo tipo de series de temática que voy almacenando como oro en paño como si de mi Bíblia particular se tratase. El misterio, la duda, la gran pregunta que me martiriza es: quiénes son Howita y Yoda?!

Subs by Howita, pegados por Yoda: frase famosa donde las haya, que alguna que otra compatriota nuestra ya ha reclamado como lema para una camiseta. Sería una buena manera de establecer un código de contacto personal, código que solo reconocerían las adictas a todo el material que se mueve en Internet en el que nos podemos ver mediana o totalmente representadas.

- Quiénes son realmente Howita y Yoda?
- Son mujeres o son hombres?
- Son de España, de Inglaterra, o de otra parte del mundo?
- Saben lo realmente felices que nos están haciendo?
- Saben que además nos están dando cursos de inglés a puntapala y que estamos volviéndonos un poquito más anglo-oyentes y anglo-parlantes?
- Se han planteado alguna vez patentar su sistema de enseñanza? Porque si existe el inglés en mil palabras, por qué no va a existir el bolloinglés?
- Sois conscientes de que con el tiempo podéis convertiros en iconos de la causa.
- Sabeis que toda lesbiana emule-adicta os conoce y os admira?

Seáis quiénes seáis y estéis donde estéis os doy las gracias de parte de todas nosotras, por habernos traducido los diálogos de series y películas de referencia que nos han hecho sentirnos, en general, menos solas frente al mundo. Garantía de calidad, cuando se lee en el emule: _-_ sub Spanish-_-_Yoda.avi, ahí que puedes clicar con seguridad para iniciar la descarga. Por cierto, menuda currada os pegais, dicho sea de paso. Alabada vuestra sabiduría y dedicación. Amén.

sábado, 10 de noviembre de 2007

Sinopsis necesaria para volver a empezar

Hay veces, o solo momentos, solo breves momentos, solo brevísimos momentos, en que los recuerdos regresan. Impertinentes. Muy impertinentes. Queriendo entrar en un sitio donde se les está betado entrar.

Derecho privado de admisión con tarifa plana, domiciliada en mi cuenta bancaria emocional.

Recuerdos de unos días que pasaron veloces. Demasiado veloces. Casi a la velocidad de la luz.

Ya parece que ni existieron. Ni que yo existiera con ellos. Ni que ella existiese conmigo. Ni que ambas existiéramos juntas. Ni que nada existiese jamás.

Pasaron. Ya pasaron. Y murieron. Ya murieron. Hace ya mucho, muchísimo tiempo. Y una parte de mi murió con ellos. Una parte inocente. Demasiado inocente. Quizá la más inocente que nunca tube. Quizá la menos culpable. La única responsable de barrer, por escisión de contrato, todos y cada uno de los puñeteros platos rotos.

viernes, 9 de noviembre de 2007

Reflexiones básicas de un día sin pan

Hay personas en este mundo que son bastante cerebrales y que son capaces de disimular a la perfección sus estados de ánimo. Yo no soy de esas. A mi se me nota cuando me pasa algo. Se me ve más apagada que de costumbre, menos movida, menos activa y más perdida en mis inframundos... creo que miro más al infinito, buscando quizá en la profundidad espacial el rastro de mis volátiles puntos cardinales... norte... sur... este... o(este)...

A veces se toman unas merecidas vacaciones porque son trabajadores honrados y formales y yo les doy días libres porque no los necesito... otras se muestran un poco hostiles y se declaran en huelga colectiva sobretodo cuando hacen jornada intensiva... y se niegan a dejarme las indicaciones básicas de desplazamiento en modo GPS por mis geografías terrestres... que entonces se vuelven agrestes... atemperadas... frías.

Hay días en que mi persona se vuelve afectada y dramática, sea por la razón que sea y escribe cosas de este tipo... rebuscadas... serias... difuntas de mi yo plenamente encaminado con mi norte, mi sur, mi este y mis o(estes) totalmente embrujulados.

Y me resulto menos capaz de mantener con todos los músculos de mi anatomía el peso sobre mis espaldas. Entonces la resistencia que gasta mi cuerpo normalmente se declara en anarquía. O en pretérito imperfecto (yo resistía... yo resistía). Y noto que camino más encorbada. O más bien menos erguida... quién sabe.

Supongo que de vez en cuando no soy tan capaz de ser el estandarte de mis luchas interiores... ni de llevar los galones de capitana que me impongo por las mañanas y que nadie ve, pero que yo me esmero en respetar siguiendo la cadena de mando al pie de la letra. De mis letras. De todas las letras.

Hay días en que me quedo pensando en muchas de esas letras y en otras de según que canciones y hasta las entiendo mejor o las veo con más claridad o se las deletreo a mi ofuscada cabeza por regalarle un poco de filosofía callejera que le haga entenderse mejor y no machacarse tanto con sus delirios de naúfraga a la deriva en sus propias tempestades... o tendencias autodestructivas... llámese como se quiera.

Y hoy la cosa suena a todo trapo en mis odios preguntándole a quien sea que escribe los caminos de cada ser humano: Mr Writer, why don't you tell it like it is? Why don't you tell it like it really is? Before you go on home... (Señor escritor, porque no lo cuentas tal como es? Por qué no lo cuentas tal y como realmente es? Antes de que te vayas a casa).

Y antes de que me vaya yo a la mía también. Responden en eco mis huesos al unísono. Todos protestando a coro. A la vez.

jueves, 8 de noviembre de 2007

Uff, lesbianas, las lesbianas son un...

Que las lesbianas son un qué? Le pregunto por si me ha parecido oirlo mal... Que las lesbianas son un virus... me dice él... Él, compañero de clase, no es mal chico y sé que no tiene nada en contra de las lesbianas y sé a lo que se viene a referir más o menos con esa frase pero la verdad, no he sabido que contestar en ese momento. Mira que ya no me corto y si me apetece hablar de mujeres con mis amigas pues hablo, que para algo he salido del armario, para ser yo misma y comportarme como me apatezca... mira que él suele estar delante porque no somos muchos en clase... mira que el chico sordo no es, pero no sé, parece que no lo pillas chaval... y yo que me he quedado un poco parada, lo reconozco y este que es otro de esos momentos en que me he vuelto a quedar encallada cuando menos me conviene... las palabras a punto de salir, la boca a punto de disparar queriendo decir algo pero no sabiendo exactamente el que... dudas ante la situación porque él me cae bastante bien... y una de mis mejores amigas que sentada a mi lado observa el momento y a mi yo parco y austero ahogándose en un pequeño charco o laguna mental y me sale al encuentro y habla un poco por mi facilitándome el momento... y le dice entre risitas, así como suavizando el momento: mejor no sigas con ese tema, que puedes salir escaldado... él que se calla... y yo que me pregunto si de una puñetera vez lo habrá pillado...

Que ya empieza a ser bastante evidente que cuando digo que Michelle Pfeiffer está potente en "Mentes Peligrosas" no me refiero a su potencial como profesora de pega... ni cuando hablo de Natalie Portman en "V de Vendetta" y digo que esa chica me encanta, y que está guapísima con la cabeza rapada al cero no lo hago porque quiera raparme al cero yo también por solidaridad... ni cuando hago referencia a Kate Hudson en "Casi Famosos" y a lo buena que está, pues no lo hago por hablar en nombre de algún elemento masculino perdido dentro de mi ser... no chico no, es que me gustan las mujeres y soy lesbiana.

Y cuando en clase me parodio a mi misma recordando alguna situación idiota hablando con alguna chica que me puede gustar y me refiero al personaje en cuestión como ella... si, estoy diciendo ella... no él... ELLA... y cuento mi facilidad para ponerme tontamente colorada cuando por un casual ELLA me habla y me dice lo que sea y a mi me sale mi parte licenciada en decir tonterías variadas que me hace perder la capacidad normal para mantener conversaciones inteligentes o con un contenido medianamente interesante o incluso lógico y hasta le regalo episodios de mi misma haciendo la idiota sin pretenderlo (cosa que me pasa a menudo) pues no es porque me guste inventar historietas para haceros reir con mis pésimas habilidades ligando... es que mis historias son esas y no otras.

Y cuando dices que las lesbianas son un virus sé a lo que te refieres, si, que cada vez somos más las que nos atrevemos a dar la cara y a decirle al mundo lo que somos... que cada vez somos más las que luchamos por la normalización dejando el miedo aparacado a un lado (o en todo caso pasando por encima de él o incluso maniatándolo cuando se nos intenta escapar en un momento de baja guardia)... que cada vez somos más las que vamos "cap al front" (con la cabeza bien alta, con orgullo, con valor).

Pues lo dicho, que cap al front, sempre cap al front.

miércoles, 7 de noviembre de 2007

Cuando los objetos se traducen

Hay una parte de mi, plenamente terrenal, muy clavada en la tierra que piso cada día, muy humana y poco divina, que sale a relucir cada dos por tres y que trato de respetar lo máximo posible. El hecho es que tiendo a "amuletizar" cualquier cosa que piense que me puede dar suerte o que simplemente sienta que debe acompañarme a todas partes. Aquí suelo dejar de un lado mis batallitas interiores con la razón y con la lógica desbordante y me dejo llevar por completo por un instinto muy elemental y aunque mi mitad más racional me diga que no tiene fundamento alguno pensar de esa manera no puedo evitarlo, ni quiero evitarlo y por eso me dejo llevar continuamente ante esas pequeñas tonterías que engrosan la lista de mis manías particulares.

Por eso llevo siempre en las horas que paso en el trabajo, en el bolsillo del pantalón, una pequeña judía de color verde de esas que salen en los típicos roscones de reyes. Es un pequeño artilugio sin importancia alguna pero que se me ocurrió guardar en mi afán conservador y que ha estado conmigo desde el primer día en que empezase a trabajar. La importancia se entiende más al tener en cuenta que es mi primer trabajo fijo. Sé que no me ha traído suerte en partícular. Sé que no emite mingún tipo de beneficio extrasensorial. Sé que un trozo de plástico no ofrece protección alguna de por sí. Lo sé. Pero también sé que cuando me lo he dejado olvidado por culpa de un caótico cambio de bolso, el hecho me ha generado intranquilidad, una intranquilidad muy infantil, por no llevar mi pequeño amuleto de trabajo junto a mi.

En otra de esas estúpidas tendencias de objetos "sagrados" que solo yo venero no puede faltar mi boli de exámenes. Sé que el bolígrafo no aprueba solo de por sí y aseguro que si no estudio ni le dedico horas al temario puede avalar un suspenso tan inmenso como cualquier otro. De hecho ni siquiera es el mismo cada año. De hecho va cambiando cada vez que se gasta. Pero es el boli de exámenes y es, como la judía del trabajo, tontamente indispensable.

Tercer objeto indispensablemente idiota, un pequeño llavero colgado en el retrovisor de mi coche. Es un ser pequeño, una especie de muñeco con escudo, capa y espada, que simboliza a mi manera, mis ganas de luchar ante lo que sea que se me plante delante. Como si un pequeño trozo de tela pudiera darme el coraje necesario para encontrar en un momento dado las palabras o los comportamientos adecuados. O el valor y el coraje que a veces se resisten tan salvajemente.

Y sé que como yo todo el mundo lleva, a su manera, algún tipo de objeto especial, ya sea de la persona a la que hayas querido, ya sea de algún familiar o amigo, ya sea de algún recuerdo especial. Sea lo que sea necesitamos llevar con nosotros esos pequeños pedazos de realidad que nos conectan directamente con nuestro yo más intenso. La fragilidad de las personas ante la necesidad de sentirse respaldadas en momentos de debilidad por algo que les pueda aportar la fuerza necesaria para luchar en una contienda determinada. De hecho es el mismo principio de todas las religiones por el que el creyente lleva consigo algo que le recuerda a su dios y que cree le ofece protección. Llámese estampita, cruz de caravaca, judía del roscón de reyes, boli de exámenes o muñecajo del retrovisor. Llámese como se quiera. Y allá cada uno con sus puñeteras creencias.

domingo, 4 de noviembre de 2007

Cuando las canciones se te clavan

Hay canciones que suenan inmensas en el centro mismo del cerebro. De esas que subiendo el volumen se te meten entre todas las rendijas posibles del cuerpo, activando ese resorte que te manda detenerte por un instante, sentarte, dejar de pensar y simplemente emocionarte. Se te clavan. Incluso lo parece. Que se clavan de verdad. En algún punto determinado de lo que solemos llamar burdamente alma.

Me encanta la música, me encanta descubrir grupos nuevos y me encanta sobretodo dejar que las canciones me emocionen hasta la médula. Me encanta ese sentimiento. Me encanta esa sensación de enfundarme mis cascos y abstraerme del mundo exterior. Viaje a las profundidades de mi tierra al más puro estilo Julio Verne.

Y escuchar... sobretodo escuchar... escuchar de verdad. Que eso la mayoría del tiempo se nos olvida.

Esté contenta o esté triste. Esté emocionada o esté decaída. Nerviosa. Intranquila. Histérica. Deprimida. Enamorada. Estresada. Rota de dolor o exultante de felicidad (o trocitos, o retales, de felicidad). Siempre hay una canción. Siempre. En inglés o en castellano o en Italiano o en cualquier idioma posible. La entiendas o no la entiendas. Es el poder de las música. O será el poder de la melodía... No se puede detener, es como un torrente y aunque intentes taparte los oidos te entra, porque quien sabe, será que encima escuchamos a través de cada uno de los poros de nuestra piel aunque la ciencia no se halla parado a determinarlo en realidad. Igual que la luz del sol parece atravesar nuestros párpados cerrados porque no podría la música entrarnos también a través de la piel? Podría ser.

Cuando tengo esos momentos tan míos me doy cuenta de que si, de que soy totalmente visceral, es verdad... intensa dirían algunas personas... proyecto de una futura intensidad mayor?... quién sabe... proyecto en todo caso... edificio en construcción... o más bien en ampliación... o en reforma continua... o en remodelación... edificio en todo caso... los adjetivos ya vendrán solos.

sábado, 3 de noviembre de 2007

Cadenas... cadencias... tendencias...

Cuanto tiempo hace falta para curar una herida abierta? No hablo de una herida normal, sino de esas que puedes localizar en el centro mismo del corazón. De esas de las que sólo tu conoces su morfología exacta y su composición. De esas que sólo sangran en silencio. De esas que sólo duelen en una misma y en nadie más a la vez... De esas que te hacen llorar de desesperación... De esas que te quitan el hambre y el sueño... De esas que hasta te apagan la voz... De esas, si, de esas.

Los seres humanos somos muy frágiles, me dijeron hace muy poco. Y yo dije si, como una hoja de papel. Así de finos. Así de débiles. Así.

Cómo somos de frágiles los seres humanos? Somos para todos iguales de frágiles? Fui frágil para alguien y no para todos a la vez. Fui hoja de papel una vez y dejé que el viento me llevase de un lado a otro hasta que dejó de soplar... o hasta que yo me cansé de ir de aquí para allá... quien sabe. Fui sólo excesivamente frágil para ella y ya está. Solo excesivamente frágil para una sola persona. Pero ya para nadie más. Me lo juro. Nunca más.

De nada sirve ir a gran velocidad si los recuerdos te encadenan... dice una canción... De nada sirve...

Pero cuando los recuerdos dejan de encadenarte entonces puedes correr de nuevo tan rápido como el viento. Ya no me encadenan los recuerdos, ya puedo mirarlos objetivamente, ya puedo mirarla objetivamente, ya puedo mirarme objetivamente, ya puedo... y ya voy de nuevo... a mi aire otra vez... marcando de nuevo mis propios pasos... riendo de nuevo a mi manera... cantando de nuevo muy alto...

Ya estoy otra vez marcando el rumbo del viaje... ya vuelvo a tener el timón en mis manos...

Y fue entonces, cuando ya estaba embarcando, cuando decidí no olvidarme de todo... no olvidarme de mi... porque el pasado está para aprender de él y no para olvidarlo porque para que sirve si no... por eso me tengo a mi misma guardada en un cajón especial, para abrirlo de vez en cuando y recordar como era antes... para recordar como no puedo volver a ser... que errores no puedo volver a cometer... que obsesiones no debo volver a tener...

Fui una terrorista de mi misma y una ladrona de mi propio tiempo. Fui una enferma de mis delirios y una saboteadora de mis emociones. Fui una estúpida integral. Fui una timadora de mis ilusiones. Fui una cuentista sin cuento que contar... Fui muchas cosas malas para mi misma. Fui. Ya no lo soy. Solo lo fui.

Y ahora, más que nunca... aquí estoy. De nuevo.

jueves, 1 de noviembre de 2007

El teléfono... inmóvil

Básicamente hay dos tipos de personas en el mundo, las que hacen las cosas con calma y las que las hacen corriendo y con prisas... yo soy de éstas últimas... no sé como me las apaño pero aunque haya pasado la mañana en casa siempre acabo saliendo de ella a toda prisa porque espero hasta el final para empezar a hacer las cosas... y con las prisas me ha pasado algo que me suele pasar de vez en cuando y que me da mucha rabia: me he dejado el móvil en casa.

Me fastidia darme cuenta de que dejarme el móvil e ir sin él por la vida me provoca una especie de inseguridad bastante absurda. Porque si yo he logrado vivir hasta casi mis 19 años sin ser una persona movilizada, por qué 6 años después me parece que olvidarme el móvil es de las peores cosas que se me pueden olvidar? Realmente volviendo la vista atrás no me cuesta acordarme del mundo cuando la gente no tenía teléfono móvil... y realmente cuanto nos ha cambiado a todos o a casi todos la aparición de ese pequeño artilugio! Haciendo memoria, recuerdo los primeros móviles que eran verdaderos armatostes (como ese que llevaba Zac Morris de color gris en Salvados por la Campana... no sé si lo recordais) y parecían tan lejanos y tan de película...

Realmente no me considero una supermaniática del teléfono móvil, he tenido relativamente pocos porque consigo hacerlos durar bastante pese a que soy una persona bastante torpe y cada dos por tres se me estampan contra el suelo... pero cuando se me olvida en casa y tengo que pasar unas horas sin él me doy cuenta de lo mucho que nos he acostumbrado a llevarlo encima. Y esto supongo que puedo extrapolarlo a muchísmas personas más.

El movil nos ha cambiado por completo y ahora hasta nos sentimos absurdamente más en peligro por no llevarlo encima y no poder echar mano de él en algún momento determinado. Por no hablar de esa sensación contínua de pensar que alguien te estará llamando o que te han enviado un mensaje importante para luego llegar a casa y ver el buzón vacío...

También me hace gracia pensar como el teléfono móvil y las tecnologías en general han cambiado tanto la manera de relacionarse. Ahora gracias a todo esto somos capaces de decir cosas que cara a cara no diríamos o en todo caso que tardaríamos más en decir o incluso que nunca diríamos...

Me da bastante rabia reconocerlo pero si, no puedo ir sin el teléfono móvil encima, es como un apéndice más de mi, aunque no lo utilice... el mundano recordatorio de las ganas que tenemos de que nos quieran y se acuerden de nosotros y esa frasecita recurrente que soltamos de vez en cuando cuando estando con alguien miramos el teléfono en busca de señal alguna y al no encontrar nada decimos: hoy no me quiere nadie.