miércoles, 21 de noviembre de 2007

El pedal del freno

Hace cosa de una semana vi una película que ahora mismo está en el cine "La habitación de Fermat". Desde entonces me ha venido unas cuantas veces ya a la cabeza un diálogo de esa película que en su momento me hizo pensar bastante y al que no he dejado de darle alguna que otra vuelta cuando vuelve a rondarle a mis neuronas.

El fragmento en sí trata de la explicación de un atropello en el que uno de los personajes se había visto implicado unos meses antes y en el que había muerto la chica a la que había atropellado. El chico explicaba que estando en una fiesta de trabajo se había ofrecido voluntario para ir a buscar al aeropuerto a un alto directivo que había acabado llegando más tarde de lo esperado, ya de noche, cuando todos estaban en esa fiesta. De camino al coche el chico había pisado una cagada de perro. De esto se dio cuenta al cabo de unos diez minutos cuando, harto ya de oler a mierda dentro del coche, se dio cuenta que el olor provenía justamente de su pie derecho. En esto que ante el miedo a quedar mal delante de ese alto directivo al que iba a recoger se le ocurrió quitarse el zapato y dejarlo guardado en la guantera y en esto que con cuidado se enfrasca en la tarea de quitárselo y se dispone a guardarlo cuando de pronto y estando algo despistado por ese cometido se le cruza una chica joven andando que le parece ha aparecido de la nada. En esa fracción de segunda, sigue explicando el personaje, entre que la divisa y siente el impulso de reaccionar, justo en el momento en que va a accionar el pedal del freno se da cuenta de algo en lo que antes no había pensado... que el pedal ya está manchado de mierda. Y mientras piensa en eso, por no pisar el freno unas milésimas de segundo antes en que se da cuenta de que si lo hace su pie se llenará de mierda, ya se ha hecho demasiado tarde y el atropello se convierte en un accidente mortal.

Este diálogo sinceramente me dejó bastante pensativa, por un lado por lo estúpido del tema y por otro por lo real y posible que me resultó. Y es que en realidad cuantas veces las personas, queriendo o sin querer, anteponen sus principios más egoistas y más primitivos ante situaciones que sin duda requerían una actuación menos visceral. Y extrapolando el caso del pedal lleno de mierda cualquiera puede acordarse de alguna que otra historia donde las personas que han cometido por ejemplo un atropello se han dado a la fuga. O muchas otras que cuando han visto un accidente en la autopista no han parado, quien sabe porque razón. O incluso aquellas en las que alguien se cae a escasos metros, por ejemplo una persona mayor, y no reaccionan esperando a que otro lo haga en su lugar. O algún que otro taxista que se ha cuidado de no coger a alguien herido por no mancharse la tapicería, quizá.

Mejor no pensarlo, lo egoistamente descuidados que pueden o podemos llegar a ser en realidad los seres humanos. Mejor no. Que en realidad nunca sabemos como podemos llegar a reaccionar en un momento dado de crisis.

6 comentarios:

sinfonia agridulce dijo...

los humanos somos marcianos en nuestro propio planeta...una pena....

besillos

Kichiaya dijo...

Eso mismo que narras me aconteció hoy a la mañana. Un chico ciego se cayó en mi facultad, nadie salvo yo fue a ayudarlo.
Una pena...

Pangea dijo...

Yo creo que somos ese tipo de personas que piensan (por decrilo de alguna manera) por qué hacerlo yo si lo puede hacer otro...Que triste,no?

Saludos!!

LeCaprice dijo...

Si, Tania, asi de triste es. Sólo limitarnos a mirar, y que otro lo solucione..Cada vez hay más insoli
daridad. Debe ser lo que respiramos no? un besito

Anónimo dijo...

La verdad es que a veces parece que nadie se preocupa, pero yo creo que es cuestión de perspectiva, que nos centramos en ver sólo cuando la gente es egoista y no cuando ayudan a los demás.
En fin quizás soy demasiado optimista y aún creo en ese espíritu de ayudar al prógimo, aunque sea poniendo mi granito de arena.

Besikos

Tanais dijo...

Creo que todos tenemos una parte así, sería hipócrita decir otra cosa, luego nos sentimos mal y nos decimos que no lo volveremos a hacer, lo cierto s que es muy triste, a ver si con tu post todos aprendemos un poquito y día a día podamos llegar a ser mejores personas.