lunes, 19 de noviembre de 2007

Es lo que tiene el crecer...

Cuando tengo uno de esos días en que voy de estrés hasta las cejas y en que me siento idiotamente encadenada a mis propias obligaciones me da por pensar en una idea muy infantil y muy inocente... en lo bien que estábamos siendo niñas pequeñas... Si, ya sé, la infancia es solo una estación y es ley de vida crecer y madurar y hacerte mayor y todas esas cosas, pero no os gustaría a veces, solo por un momento, regresar a esa época tan especial... Unas horitas así sin preocupaciones, ni angustias, ni ralladas, ni problemas de adultos...

Aquella era sin duda una época especial donde las máximas preocupaciones podían constar de no salirte de la raya en el dibujo que hacías en clase, en aprenderte los días de la semana en orden, en ver los dibujos animados que más te gustaban y jugar con tus amigos en el patio del cole y en casa con todos esos juguetes que se te iban acumulando en la habitación año tras año. Recuerdo tener además muchísimos y de toda clase, tanto muñecas como scalextrics... siempre tuve juguetes de todo tipo. Si, esa niña ya pasó y ha ido creciendo, pero en serio que a veces daría lo que fuera por quitarme de encima algunos quebraderos de cabeza durate unas poquitas horas.

Y luego pienso en los años que están por venir. En que algún día tendré que comprarme una casa, si es que puedo hacerlo o pongamos pagar un alquiler mensual... que al paso que vamos tienen pinta de ser demasiado elevados... Facturas y más facturas y trabajo y más trabajo y tiene pinta de que, si no ocurre algo así como que me toque la lotería y sea supermuchimillonaria, me quedan muchos años más de estrés y quebraderos de cabeza por pasar y muchos más obstáculos que superar.

Pensando en todo esto me viene una idea que siempre he tenido muy clara y es que espero no perder en la vida esa parte de mi que sigue siendo un poco niña. Y por eso no entiendo a la gente que entiende su edad adulta como un abandono completo de la inmadurez. Ser madura todas las horas del día es bastante agotador. A mi me gusta tener esa parte de niña a flor de piel y emocionarme tontamente con muchas cosas. Y creo que la inmadurez no es para nada incompatible con la edad adulta (en su justa medida claro está). La gente que se empeña en ser demasiado madura es aburrida o al menos así lo entiendo yo... yo prefiero saber ser madura cuando toca e inmadura cuando me apetece que ya hay demasiadas cargas en esta vida como para no permitirme sacar a la niña que llevo dentro cuando le apatece aparecer.

7 comentarios:

LaUltimaInocencia dijo...

Esa niña siempre va a estar dentro tuyo, si se lo permitis... Y todo depende de la manera en que enfrentemos la vida de adultos que resulta tan complicada a veces... Casi siempre...
Yo cuando tengo esos dias no pienso en volver a ser niña sino en meterme en un pozo y salir dentro de algunos meses o incluso años... Què feo, no? Es triste..
Besos y fuerza!

Almita.-

kissu&padam dijo...

la madurez y la inocencia infantil no tienen porqué estar reñidas. Es verdad, que épocas, sin preocupaciones... aunque bueno, cada época tiene sus preocupaciones. Ahora nos parecen chorradas, pero anda que no sufríamos por los exámenes de primaria, o cualquier otra cosa! A cada nivel, el niverl de preocupación es parecido, sólo que al crecer vamos adquiriendo más capacidades y resolviendo losnuevos retos que nos pone la vida...

iDgi dijo...

quieres una piruleta en forma de corazón? te la regalo :)

un beso niña!

sinfonia agridulce dijo...

hay de todo en todas las edades (por suerte y por desgracia...)

besillos nena

LeCaprice dijo...

No será a veces un refugio para no afrontar o por temor a lo que se nos viene encima? aunque niña...yo también sigo desarrollando esa parte de niña, esa alegria, esa inocencia a veces, se puede ser madura y tener el puntito ese...Besitos

Kichiaya dijo...

La infancia no es siempre bonita, cada uno la idolatra a su manera y gusto de ver las cosas.

Tan sólo viéndolo ahora desde una nueva perspectiva creemos que antes éramos felices, porque ahora atravesamos una etapa de transición, donde maduramos, aceptamos responsabilidades y deberes.

Cuando tengamos la edad de nuestros padres pensaremos que la adolescencia y juventud de los primeros años fue sensacional, son sus anécdotas, viajes y momentos mágicos.

Cuando seamos ancianos recordaremos con anhelo la época en la que trabajábamos. Porque simplemente vamos envidiando a medida que pasa el tiempo, lo que el mismo tiempo, como ley de vida, nos arrebata.

Todos cambiaremos, física y emocionalmente, porque como bien reza el título de tu post, ES LO QUE TIENE CRECER...

Tanais dijo...

mmm yo creo que eso siempre va con uno mismo, se niños es algo mágico y como dice kichiaya cuando seamos acianos recordaremos con nostalgia toda nuestra vida, moraleja: vive y disfruta de lo que tienes ahora que son mucjhas cosas, toda época tiene su encanto.
Aunque seamos unas panolis jejejeje, muuuuuuak!!!!