viernes, 9 de noviembre de 2007

Reflexiones básicas de un día sin pan

Hay personas en este mundo que son bastante cerebrales y que son capaces de disimular a la perfección sus estados de ánimo. Yo no soy de esas. A mi se me nota cuando me pasa algo. Se me ve más apagada que de costumbre, menos movida, menos activa y más perdida en mis inframundos... creo que miro más al infinito, buscando quizá en la profundidad espacial el rastro de mis volátiles puntos cardinales... norte... sur... este... o(este)...

A veces se toman unas merecidas vacaciones porque son trabajadores honrados y formales y yo les doy días libres porque no los necesito... otras se muestran un poco hostiles y se declaran en huelga colectiva sobretodo cuando hacen jornada intensiva... y se niegan a dejarme las indicaciones básicas de desplazamiento en modo GPS por mis geografías terrestres... que entonces se vuelven agrestes... atemperadas... frías.

Hay días en que mi persona se vuelve afectada y dramática, sea por la razón que sea y escribe cosas de este tipo... rebuscadas... serias... difuntas de mi yo plenamente encaminado con mi norte, mi sur, mi este y mis o(estes) totalmente embrujulados.

Y me resulto menos capaz de mantener con todos los músculos de mi anatomía el peso sobre mis espaldas. Entonces la resistencia que gasta mi cuerpo normalmente se declara en anarquía. O en pretérito imperfecto (yo resistía... yo resistía). Y noto que camino más encorbada. O más bien menos erguida... quién sabe.

Supongo que de vez en cuando no soy tan capaz de ser el estandarte de mis luchas interiores... ni de llevar los galones de capitana que me impongo por las mañanas y que nadie ve, pero que yo me esmero en respetar siguiendo la cadena de mando al pie de la letra. De mis letras. De todas las letras.

Hay días en que me quedo pensando en muchas de esas letras y en otras de según que canciones y hasta las entiendo mejor o las veo con más claridad o se las deletreo a mi ofuscada cabeza por regalarle un poco de filosofía callejera que le haga entenderse mejor y no machacarse tanto con sus delirios de naúfraga a la deriva en sus propias tempestades... o tendencias autodestructivas... llámese como se quiera.

Y hoy la cosa suena a todo trapo en mis odios preguntándole a quien sea que escribe los caminos de cada ser humano: Mr Writer, why don't you tell it like it is? Why don't you tell it like it really is? Before you go on home... (Señor escritor, porque no lo cuentas tal como es? Por qué no lo cuentas tal y como realmente es? Antes de que te vayas a casa).

Y antes de que me vaya yo a la mía también. Responden en eco mis huesos al unísono. Todos protestando a coro. A la vez.

1 comentario:

Iskah dijo...

Me ha encantado tu escrito. Me he sentido tan identificada... Sin palabras, ole!