jueves, 27 de diciembre de 2007

Romances casuales

Los romances casuales a veces resultan ideales, cedes una parte de ti pero sin ceder demasiado, sabes lo que hay y lo que no habrá después y sabes que simplemente tienes que dedicarte a disfrutar del momento y de la persona y ya está, porque por algo son romances casuales, porque ocurren sin esperarlos, porque surgen por sorpresa, momentos de atracción revoloteando alrededor de dos personas hechizadas por una sola noche...

Besos y caricias relativamente desconocidas que colman ese punto de necesidad de ser mimada un ratito... esa sensación de estar, justamente en ese momento, profundamente conectada a alguien... creando una secuencia perfecta de acciones complementadas, de partes del cuerpo asociadas a otras partes gemelas no idénticas pero similares y perdidas todas ellas en un amasijo de sábanas y edredón y almohada y oscuridad relativa que deja entrever y silencio relativo que envuelve lo único audible del momento... mensajes cifrados recogidos por manos ajenas y mensajes encriptados recogidos por las tuyas propias... todo a una en una misma proporción de 2 entre 2 igual a 1.

Y en esa danza invisible la secuencia se calma al final, como siempre y en ello que dos se entrelazan compartiendo el sueño y la tranquilidad... así entrelazadas... y la emoción de haberse entregado algo casual pero real, sensato, secreto, compartiendo la intimidad de un abrazo cargado del ambiente que lo ha hecho nacer, de besos tiernos y palabras suaves, que acompañan al devernir del encuentro efímero en una cadencia serena que se prolonga hasta el amanecer...

2 comentarios:

kissu&padam dijo...

el problema viene cuando una sabe que es un romance casual y a la otra le gustaría que no lo fuera tanto.....

marga dijo...

qué hermosa manera de relatar esos encuentros, realmente muy bella