jueves, 17 de enero de 2008

Para gustos... colores

Tres horas me he pasado, junto a una compañera y una profesora, clasificando las hojas de un manuscrito. Tres! Manuscrito del siglo XV que ha llegado, en palabras técnicas, en un estado ruinoso al taller. Encuadernado con unas tapas de pergamino completamente hechas una maraña en sí mismas por la humedad, los cuadernillos campaban a sus anchas y en vez de parecer un libro parecía una anarquía de papeles sin sentido. Normalmente los libros antiguos están divididos en cuadernillos, de manera que cada libro está formado por un grupo de cuadernillos cosidos, que forman el cuerpo del libro y todo ello se encuaderna a las tapas, que pueden ser, por ejemplo de piel o de pergamino...

Estado ruinoso. Libro de cuentas de no sé que iglesia de no sé que pueblo catalán. Páginas sin numerar. Hojas que se caían a pedazos, casi desechas en algunas zonas, llenas de manchas en otras, rasgados los bordes y las esquinas, con agujeros de insectos por todas partes, con otros tantos insectos aplastados en otras... La historia consiste en que antes de realizar cualquiera actuación de restauración hay que ordenar las páginas y los cuadernillos para montarlos como es debido. Estaba totalmente desordenado. Con las páginas mezcladas, vueltas unas para la izquierda y otras para la derecha, sin orden aparente. Nos hemos sentido como indagando en cualquier película hollywoodiense, donde los investigadores tienen que encontrar la pista del tesoro (yo es que le echo imaginación al asunto, sino ya me diréis)...

La manera que nos ha parecido más idónea, dado que era difícil entender la letra, ha sido ordenar las páginas mediante fechas. Hay que pensar que estos libros están escritos a mano, en "antiguo" y que los números tiene esas formas tan estrambóticas y extrañas muchas veces. Estos libros no son como los de ahora, no tienen sus índices y menos los libros de cuentas de una iglesia sencilla, así que las fechas estaban distribuidas sin ton ni son a lo largo de 104 páginas desordenadas. Con la lupa y la paciencia (sobretodo más de lo último) hemos conseguido ordenar las hojas de las fechas entre 1580 y 1623. Las más complicadas han sido las anteriores, que empezaban alrededor de 1440, con una mezcla de números romanos desfasados para nosotros que los utilizamos ahora de manera diferente, que hemos acabado deduciendo por comparación y eliminación, acabando con los ojos cansados, la espalda encorbada, el cuello agarrotado y un incipiente dolor de cabeza.

Y ahora viene lo bueno, en realidad me estoy quejando de vicio, de puro vicio, porque todo esto en realidad me encanta... jejeje... y me lo paso bomba indagando entre papelajos viejos y hechos polvo... que le vamos a hacer si he salido rarita... para que negar la evidencia... que como dice el dicho "para gustos, colores".

6 comentarios:

Duna dijo...

Yo tengo una estantería gigante con todos mis apuntes de la universidad: Derecho, contabilidad, marketing, economía.. Un día la estantería hizo PLOFF!y se cayó! y todos mis apuntes se mezclaron entre sí.. no son del siglo XV y tienen muy buena letra (fotocopias de la empollona de clase..). Cuándo te pasas a ayudarme?

lucía dijo...

jo! a mi me parece súepr interesante lo que haces, pero te admiro porque yo de paciencia... cero patatero! besitos guapa!

Tanais dijo...

yo también te admiro jajajaja, creo que no podría, me cansaría enseguida, ánimo con lo tuyo niña que vales mucho, besitos

iDgi dijo...

y yo también que te admiro. molt molt!! jeje
besitooos

marga dijo...

no te disculpes... debe ser apasionante

salu2

LeCaprice dijo...

A mi me encanta estar rodeada y haciendo cosillas con papeleos, si son antiguos más...Fijate me llega hasta ese olor de papel viejo, amarillento del paso de los años....cuanta historia debe de haber en ellos...Un abrazo guapa.