miércoles, 2 de enero de 2008

Un episodio más

Por desgracia la mayoría de las mujeres puede relatar algún tipo de episodio con lo que podríamos llamar exhibicionistas, así por decirlo delicadamente y por no llamarles deprabados o enfermos mentales o cabrones, así más despectivamente. La verdad es que yo tengo almacenados por desgracia en la memoria unos cuantos episodios de ese tipo. Y hacía tiempo que no volvía a encontrarme con alguno parecido, pero es que se les ve tan a la legua o a mi me parece que se les ve tan a la legua que en cuanto se me acercó el desgraciado de ayer lo capté en cuestión de segundos.

Estaba yo trabajando y en esto que un hombre se me acerca y me hace preguntas sobre una película que ya estaba más que estrenada y sacada de cartelera. Normalmente a la gente se le nota cuando no saben lo que están preguntando. Los años que llevo allí me han hecho diferenciar claramente de los cinéfilos y los que van más perdidos que un pulpo en un garaje... y ese tio no era ninguna de las dos cosas. Conforme me hacía la pregunta se dedicó a invadir mi espacio vital con las manos metidas en los bolsillos, yo me echaba para atrás y él se acercaba un poquito más... así que captando en segundos el percal me dediqué a responder sus preguntas con la misma respuesta y la misma cara de palo.

Cuando se fue pensé que quizá me había pasado de mal pensada y que el tio realmente era de ese grupo de personas que viene al cine sin saber que va a ver... pero al cabo de una hora aproximadamente dos niñas de unos 12 años que estaban en el cine se dirigieron asustadas a una de mis compañeras porque había un hombre que se había sentado al lado de ellas en la sala y las había asustado (a saber que mierda hizo... yo me lo imagino), que se habían ido de la sala a mitad de la proyección y que el desgraciado se había dedicado a seguirlas... viendo que las niñas pidieron ayuda el "señor" prefirió marcharse a mitad de película y abandonar el cine, en busca supongo de alguna otra víctima más a la acosar.

Este tipo de personajes me producen verdadero asco, porque saben perfectamente lo que están haciendo. Porque tantean el terreno en busca de la mujer, chica o niña ideal a la que acosar, que es aquella que creen ellos que no se les va a encarar. A mi me debió ver cara agria y conmigo no siguió el juego pero con las dos niñas si, que ahora tendrán en su memoria un episodio más, de esos que todas tenemos, de algún tio (y ya no es por generalizar, es por constatar un hecho) que jugó a ese extraño juego que solo entienden esos pirados de acosar a unas pobres niñas para conseguir agún tipo de excitación. Deplorable.

3 comentarios:

kissu&padam dijo...

cierto. quién no se ha encontrado alguna vez o ha sufrido una situación de acoso de este estilo? yo no recuerdo mucha,s algunas las habré olvidado, pero es verdad qeu a todas o casi todas nos ha pasado... supongo que es una muestra más de la superioridad masculina sobre las mujeres que tienen en sus podridos cerebros

marga dijo...

yo nunca jamás me topé con ninguno, por suerte, porque la verdad no sé lo que haría... conociéndome creo que lo mínimo sería escracharlo a los gritos delante de todo el mundo y sacarlo volando

Tanais dijo...

Jo, menudo sinvergüenza, que mierda de gente.
Cuando eres mayor, como dice Marga, le montas un pollo del quince pero cuando tienes nueve años no se lo cuentas a nadie, o so al menos fue lo que yo hice, recuerdo que iba a jugar a la casa de una amiga a primera hora de la tarde cuando me encontré a un tío quye llevaba una bandeja de pasteles y tenía la bragueta abierta con su pene ahí delante de mis narices, el tio riendose y haciendome gestos, me fui corriendo y nunca dije nada a nadie, ni siquiera a mi amiga aunque estuve pensando en eso toda la tarde.
Después se me olvidó y no me afectó.