domingo, 10 de febrero de 2008

My saturday

Esta tarde me fui de paseo yo sola con mis turbulentos pensamientos y mi inseparable ipod por las calles del centro... tenía que hacer algunas compras y pensé que no me vendría mal marcharme solita y regalarme un ratito de mi compañía... en el fondo tengo una parte melancólica y solitaria que me encanta ejercitar, de vez en cuando necesito regalarme paseos y estar a solas conmigo misma así que lo suelo hacer a menudo... y de hecho nunca he envidiado lo más mínimo a las personas que no soportan estar solas...

Cuando había acabado mis compras y volvía ya de camino al parking he pasado por delante de una iglesia, una de mis favoritas... me encantan las iglesias. No soy creyente, opino que la religión como la entienden muchos es una grandísima patraña y no me creo ni uno solo de los preceptos que se imponen ellos mismos.. pero adoro las iglesias. Supongo que una parte de culpa de esto la tiene el hecho de que al estudiar Historia de Arte aprendí a mirarlas como edificios puros, los desacralicé por completo de tanto diseccionarlos para estudiar cada puñetera característica estructural. Como lugar en sí me encantan porque dentro de ellas hay tanta tranquilidad que te sientes a salvo (y no es por el contrapunto religioso.. es la tranquilidad innata que hay dentro... siempre me ha impactado que siendo edificios tan grandes puedan a la vez ser tan acogedores).

Yo lo sé, yo soy friki y me gusta transgredir y aunque no se note demasiado me gusta al menos poder notármelo yo así que esta tarde he hecho una frikada transgresora para mi misma: me he metido en la iglesia, en medio de la misa, con los cascos puestos y escuchando a Tegan y Sara... he avanzado por uno de los pasillos laterales unos metros hasta colocarme más o menos a la mitad y me he quedado allí un poquito y ha sido curioso sentirme tan inmensamente diferente a todos los que había allí... yo creo que algunos han pensado que era una maleducada pero me ha importado bien poco... y sé que estas cosas pueden parecer estúpidas, pero hoy, después de una semana de agetreo emocional al más puro estilo peliculero y de sentirme inmensamente desentonada, hacer algo así me ha acabado de afinar de nuevo... rarezas, lo sé... pero qué más da.

3 comentarios:

AraSiAraNo dijo...

A mí me pasa siempre cuando entro en una iglesia. Me siento increíblemente distinta a los demás y también creo que la gente piensa que soy maleducada porqué no sigo los rituales. No eres tan rara. Y si lo eres... yo también.

marga dijo...

te entiendo perfectamente, esas pequeñas transgresiones cotidianas reconfortan...

salu2

Tanais dijo...

Pues yo opino distinto al resto, me parece muy bien que no seas creyente, cada uno es libre de hacer lo que quiera, faltaría más, pero no me parece bien entrar a una iglesia con los cascos puestos en plena misa, pequeña tania siento decirte esto pero si tu entras a un sitio así hay ciertas "normas" que uno debería acatar, aunque solo sea por aquello del respeto.
Por ejemplo si yo entro a una mezquita y me obligan a descalzarme pues me descalzo primero xq ya se donde entro y segundo xq aunque no comparta las ideas de las personas que hay allí les debo un respeto.
Para entenderlo solo hay que ponernos por un momento en el otro lado.
Niña, siento infinito decirte esto, y menos a tí pero nunca te he mentido y no lo pienso hacer nunca jejejejeje
No has contado lo que hiciste el sabado x la noche jajajajajajaja