martes, 1 de abril de 2008

El día en que aprendí a restar...

La historia que voy a contar ahora me vino a la cabeza anoche, mientras intentaba dormirme, en uno de esos típicos momentos en que una aprovecha para darle más o menos vueltas al coco de manera que si tienes suerte, o lo que es lo mismo, si eres una persona sensata, duermes en vez de perder el tiempo acordándote de historietas tales como el día en que aprendiste a restar, la cual suena tal que así...

Érase una vez una niña llamada Tania a la que tenemos que situar hace muuuuchos años, quizá contando seis o siete años de edad, sentada en un pupitre de clase, rodeada de otras piltrafillas como ella y todos juntos aprendiendo las rudimentarias técnicas del conocimiento, o lo que es lo mismo, sumar y restar. Lo primero, sumar, creo que lo pude controlar con más o menos acierto en un principio... pero lo segundo, restar, eso ya fue otro cantar...

Por alguna razón determinada el día en que en el cole nos enseñaron a restar, la niña Tania debía estar ya practicando uno de sus pasatiempos favoritos que más veces ha explotado de mayor, estar en babia o pensando en las puñeteras musarañas (que por cierto existen y no son un simple mito como el hombre del saco o el señor de dentro del armario... ups.. este último chiste no queda bien aquí)...

El caso es que el día en que enseñaron a restar yo por lo que sea no lo pillé y a mi yo tonto le debió dar vergüenza preguntar como se hacía por ese miedo innato que tenemos de pequeños (y de grandes) a que los demás se rían de nosotros... durante un tiempo pude apañármelas más o menos bien... me copiaba de mi compañero de pupitre (D.L.) que por cierto era el chico que me gustaba en EGB o buscaba en el cuadernillo otras operaciones ya hechas para poder copiarlas sin más... pero la solución se iba volviendo cada vez más inestable... D.L. cada vez se plegaba más sobre sí mismo tapándose con su brazo porque se daba cuenta de la cruda realidad: señuuuu, la Tania se está copiando!, decía el desgraciado en voz alta... mientras a mi me dejaba en una situación delicada... estaba en el punto de mira de la señu y lo mismo hasta me cogía manía.


Un día determinado, estando yo en mi casa me encontraba sentadita en mi escritorio haciendo los deberes como una buena nena cuando tube que enfrentarme a una de las peores complicaciones que se me podían presentar en tan tierna infancia: restar 3 - 2... la cuestión es que ante tamaña complicación debí perder los nervios y quizá hasta se me nubló la vista y el entendimiento porque desesperada busqué una operacióm similar en el cuadernillo y no aparecía por ninguna parte...

Desesperada, la paciencia perdida y habiendo aceptado ya que nunca sabría restar y que quizá con un poco de suerte nadie se daría cuenta, miré a mi madre que estaba al otro lado del pasillo, doblando ropa en el comedor y con un hilillo de voz casi tímido dije: mama, cuánto son 3 - 2 que no me sale... la mama, lejos de reirse de su pequeña hija se limitó a levantar una mano en la distancia elevando a su vez tres dedos mientras decía en alto: si a tres le quitas dos... y mientras decía esto último se limitó a dejar descender dos de esos deditos dejando tan solo uno... un solo dedo triunfante! El resultado de tan tamaña operación!

Y justo en ese momento en que mi madre dejó descender esos dos dedos todo cobró un hermoso sentido... entonces noté como se alijeraba todo el peso que se había cargado sobre mis jovencísimos hombros... y mientras en mi cara se iba iluminando la sonrisa triunfante de quien ha descubierto uno de los mayores misterios de la humanidad me tranquilicé porque ya no tendría que volver a escuchar más a D.L. decir en voz alta: señuuuu, la Tania se está copiando... ya estaba tranquila... por fin había aprendido a restar.

8 comentarios:

LeCaprice dijo...

Me alegro tanto que haya sido asi...Nunca pense que fueras una copiona de chica Tania??...jejejje..Aixxx..nuestras madres...un besito de restadora

Sira dijo...

Pero...Tan enana y copiando ya!? Ay....Una historia tierna y emocinante, has mantenido el misterio hasta el final, eh! Me he reído un montón!
Buen día!

Tanais dijo...

jajajaja que linda eres ni�a. No te imagino copiando :)

queliada dijo...

jajajaja buena historia, me ha hecho gracia los chivatazos de D.L. "señuuuu, la Tania se está copiando!" ¿Se está copiando??? de donde es esta expresión. Además con el "señuuu" delante me hace sospechar de una procedencia cántrabra, jeje

canby dijo...

Jajaja q bueno y mira quien te enseño a usar los dedos???jaja tono de humor!!!

PedoTotal dijo...

Joer con el chaval...compañerismo ya desde pequeño....

Recaida dijo...

Ese tenia tanto sentido del compañerismo como la mia de hoy.

recaida dijo...

Ya elegí cancion, en tu honor jajajajja